Historias de colectivo

Por motivos que desconozco, muchas veces quiero agarrar un colectivo e ir a cualquier lado con tal de salir. Ayer por fin lo hice, pero tenía un destino asegurado, que era el centro. Ese es sólo el preámbulo de la historia, porque lo que me sorprendió fue a la vuelta, cuando por cosas del destino una amiga me obligó a subir a una línea que recorre todo el país antes de llegar al lugar donde nos bajamos. Gente tranquila, nadie raro, todo normal. Muchos tenían cara de ‘por fin termina el día, quiero llegar a casa y acostarme’. Otros no daban señal de que en su cara existiera algún tipo de expresión, mueca, etc. Pero en un momento, un poco después de haber pasado el hospital La Costa, se sube una persona, un hombre, de no más de 20 años, a contar como siempre esas historias de que no tienen plata o no pueden trabajar por alguna razón que nunca suelo prestar atención. En éste caso, contó que tenía SIDA y que era un muerto en vida ( si, así mismo). Que no trabajaba porque no podía no porque no quería. Comenzó como siempre a dar el sermón de que necesita ayuda y todo el speech que las personas sulen dar al subirse a los colectivos por la misma razón. Sólo que para ése momento, cada pasajero comenzó a mostrar algún tipo de expresión, y ya acomodaban sus manos en el bolsillo para dar una moneda a la persona en cuestión.

En ese momento comencé a recordar que para cuando tomé el colectivo para ir al centro,  subió un ‘nene’ a repartir chicles sin ningún tipo de discurso, sólo te tiraba en el muslo una notita con el chicle, para luego volver a recoger con la esperanza de que alguien compre algo. Sin tanta suerte, logró que tres personas del colectivo compren lo que ofrecía, fui uno de ellos porque nunca sabes quién está obligando a esos nenes a vivir esa vida. (Luego un amigo me retó diciendo que lo único que hago es mal acostumbrarlos, otra historia)

El fin de éste post no era aburrir a la gente, sino mostrar las distintas aceptaciones de las personas de acuerdo a lo que uno llega a decir al subirse al colectivo. Historias que uno puede llegar a creer o no, pero en fin, historias de colectivo.

This entry was posted in Uncategorized and tagged , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s